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El paisaje historico del parque del Retiro

Vie, 18/11/2016 - 19:42 -- Prácticas
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Viernes, Noviembre 18, 2016

El propósito de este articulo es abordar de forma condensada la historia del Parque del Retiro dándole especial importancia al proceso de creación y características de sus jardines a través del tiempo.

Introducción

Originado a partir del Real Sitio del Buen Retiro, el Parque del Retiro surge del complejo arquitectónico creado por el Conde Duque de Olivares con el propósito de ofrecer a al Rey Felipe IV y su familia un espacio para la reflexión y el esparcimiento. La primera fase del sitio se inaugura junto al Cuarto Real en 1633 de la mano del arquitecto italiano Giovanni Battista Crescenzi y el arquitecto español Alonso Carbonell.

A pesar de que los jardines constituyeron uno de los elementos principales del Real Sitio su diseño y construcción no se rigió por un plano general o plano maestro, sino que se trata de una sucesión de proyectos y ampliaciones que se adaptaban a la adquisición de nuevas parcelas y construcción de nuevos edificios.

El Real Sitio se convirtió en residencia oficial de los reyes en Madrid durante treinta años tras el incendio del Alcazar en 1734. Acorde con el espíritu ilustrado de la época el parque se abre al público en el año 1767 durante el reinado de Carlos III. Durante la Guerra de la Independencia muchos de los edificios del Real Sitio se convierten en cuarteles militares de los franceses,  muchos de estos edificios desaparecieron bombardeados.

Posteriormente el Fernando VII restaura el parque y lo mantiene abierto al público a excepción de un área que se la conoció como El Reservado. El Reservado era un jardín privado de estilo ‘paisajístico’ de influencia inglesa. Este jardín contaba con pabellones temáticos con fines recreativos conocidos como caprichos. Ejemplos de estos son la Casa del Pescador, la Casa del Contrabandista, La Montaña Artificial o de los Gatos que aún se conservan hoy.

En el año 1865, el parque pierde aproximadamente un tercio de su tamaño para construir el barrio de Los Jerónimos. En 1869 tras la revolución, el Gobierno Provisional se apropia del Real Sitio y lo cede al Ayuntamiento de Madrid para convertirlo en parque público. El parque es en ese momento acondicionado para el uso público, se cierran los laterales de las calles Alcalá y Alfonso XII limitando su acceso a las puertas monumentales. Se crea la Rosaleda, se instalan fuentes, esculturas y aparecen los primeros quioscos, restaurantes y cafés. Se convierte a partir de ese momento en un parque publico de amplio uso por parte de la ciudadanía.

Evolución de los jardines del Retiro a lo largo de la historia

A pesar de la donación del Conde Duque de Olivares de su finca a Felipe IV esta no era lo suficientemente grande como para albergar los proyectos deseados dentro de unos jardines reales. Por este motivo se compraron más tierras, en concreto todas las propiedades situadas al norte hasta el camino de Alcalá, así como la adjudicación de varios terrenos municipales que pasarían a formar parte del conjunto. Con esta medida se consiguió crear un inmenso espacio que incluía un área de bosque que se extendía desde el Convento de Atocha hasta el Paseo del Prado. Progresivamente los jardines se fueron construyendo junto a huertas, estanques, riachos y zonas para practicar deportes de pelota. 

El Palacio del Buen Retiro se construyó en poco tiempo y los jardines fueron construidos en la etapa final de construcción de este. Fueron concebidos para permitir a los reyes disfrutar de amplios espacios, hacer viajes cortos, cazar, pescar en sus estanques, paseos a pie o en carruaje y caballo y hasta practicar navegación.

Podemos observar en el plano topográfico elaborado por el cartógrafo Pedro de Texeira, que tras la conclusión de los trabajos de construcción e implantación de los jardines la extensión del Real Sitio era equivalente aproximadamente a un tercio del tamaño total de toda la ciudad. Lo que nos coloca en contexto sobre la relevancia que este sitio tenia en la época.

Debido a su gran extensión fueron construidos tres carruajes para facilitar el desplazamiento de la familia real y su corte por los jardines. Los jardines se iban ideando y construyendo a medida que se iban adquiriendo los terrenos. Como hemos comentado con anterioridad, la ausencia de un plano general de diseño resulto desde el principio en la irregularidad y falta de unidad de los jardines que contrastaba radicalmente con los jardines de moda y mas estimados en Europa en la época, como eran los jardines franceses. Con el paso del tiempo esa falta de orden y cohesión se convirtió en un diferencial que otorgó a su trazado una identidad única. Para su construcción se trajeron a varios jardineros del Alcazar de Sevilla, de Aranjuez y un maestro jardinero genovés que fue especialmente contratado con ese propósito.

La selección de especies denotaba una fuerte influencia de la tradición de los jardines orientales introducidos en España por los árabes, así como de los jardines tradicionales Españoles e Italianos. Entre las especies más destacadas estaban árboles frutales como limoneros, naranjos, cerezos, guindos y moreras que a la vez de cumplir una función estética tenían también como propósito hacer del parque un lugar productivo. También eran habituales árboles que producían frutos secos como almendros, avellanos y castaños. Se incorporaron árboles de grande porte como robles, encinas o abedules para dotar al parque de estructura y forma. Plantas con flores se reservaban para los jardines privados del rey, principalmente rosas y claveles pero también tulipanes muy valorados en la época y que suponían un símbolo de estatus. Los tulipanes se hacían llegar expresamente de Flandes.

Estos jardines de flores por regla general, siguiendo el estilo de jardinería del XVII, estaban formados por trazados de boj recortado geométricamente que rodeaban o encuadraban macizos de las especies con flor anteriormente indicadas y que todavía pueden encontrarse en varios puntos del parque.

La incorporación de fuentes y elementos de agua a lo largo de todo el terreno hizo posible transformar radicalmente el paisaje de vegetación de meseta original en un oasis verde para la ciudad. Para conseguir este propósito se canalizaron varios afloramientos de agua cercanos. El estanque central se alimentaba de las aguas del arroyo Abroñigal mediante la propulsión de 4 norias alimentadas mediante maquinaria hidráulica expresamente instalada para este fin.

A parte de las especies vegetales a los jardines se incorporaron animales como aves exóticas, y animales para exhibir en competiciones y juegos reales como tigres, leones y lobos. También fueron liberados en el terreno animales como, conejos liebres y jabalíes para la practica de la caza.

Durante el reinado de Felipe IV se construyeron a lo largo del parque diversas ermitas que cumplían una función mixta, entre culto religioso y lúdico. Tras la muerte de Felipe IV y con el regreso de Felipe V a Madrid, intenta restaurar los jardines y el palacio siguiendo el modelo de jardín francés, como los jardines de Versalles por Le Nôtre. Con este fin contrata al arquitecto francés Robert de Cotte y su discípulo René Carlier la reforma de los jardines. Pero las obras resultaban demasiado caras y con muchas dificultades técnicas. Se decide entonces invertir en un nuevo proyecto, más modesto en su extensión y por tanto en costes, La Granja de San Ildefonso.

El Retiro entra en una etapa de abandono hasta la llegada al trono de Fernando VI y Bárbara de Braganza que iniciaron las obras de restauración del Real Alcazar tras el incendio y en consecuencia de los jardines del Retiro. La reina que gran apasionada de la opera convierte a los jardines en uno de los espacios más reputados del mundo para presenciar conciertos de opera, atracciones teatrales y bailes principalmente en torno del Estanque Grande.

Con la entrada de Carlos III se inicia una etapa ilustrada más progresista incorporando la producción agrícola e industrial de artesanía dentro del parque. Se abre en esta etapa una escuela de practicas agrícolas y una fábrica de porcelana, esta ultima por el deseo que el rey tenia de traer la tradición de cerámica italiana a España. Inaugura también en esta época un observatorio astronómico. Tanto la fabrica como el observatorio se construyeron derribando dos ermitas existentes, lo que denota el espíritu modernizador del monarca. Es precisamente Carlos III quien abre el sitio al publico por primera vez, permitiendo que los ciudadanos accediesen por el paseo del estanque si cumplían con la vestimenta adecuada.

Durante la invasión del ejercito napoleónico, las tropas se asentaron en el recinto del retiro. Mas de dos mil hombre estaban acampados en los jardines. La presencia del ejercito francés provoco destrozos a los jardines, cortaban árboles para utilizar su leña y llegaron incluso a provocar algunos incendios.  Cuando termino la guerra y Fernando VII vuelve a Madrid el estado del Retiro era deplorable. 

Con el regreso de Fernando VII y a pesar de la severa situación de crisis, se destinaron importantes sumas de capital a la reconstrucción del palacio y los jardines, que habían quedado prácticamente en ruinas después de la guerra. Con la muerte de Fernando, su hija Isabel II cede parte de las tierras con fines privados y se inicia así un proceso de urbanización en el perímetro del real sitio.

Con la salida de Isabel II de España, después de la revolución de 1868 – La Gloriosa, el gobierno provisional cede los terrenos del que era hasta el momento el Real Sitio del Buen Retiro al ayuntamiento de Madrid como parque de recreo publico y protegido de la especulación inmobiliaria. Es en este momento donde cambia el nombre de Real sitio del Buen Retiro a El parque del Retiro y se inicia así la etapa moderna del parque que nos lleva hasta la actualidad. 

Tras el regreso de la monarquía de mano de Alfonso XII hijo de Isabel segunda se inicia una nueva etapa de reformas moderadas en el parque como el Monumento a Alfonso XII resultado de un concurso, convocado tras el fallecimiento del monarca, por María Cristina su esposa. Este es probablemente el monumento más conocido de todo el parque. Fue proyectado por el arquitecto José Grasses Ribera, se sitúa frente al estanque grande y sus escalinatas que se adentran en el agua del estanque son unos de los lugares más icónicos de la ciudad. 

El Retiro evolucionó a lo largo de su historia como fiel reflejo de la realidad de cada una de las épocas por la que ha pasado. El parque puede ser visto como un libro de historia, un libro compuesto por capas de historia que se sobreponen una a la anterior. Cada una de estas capas influencia a la que le precede, haciendo del Retiro un muestrario vivo y cambiante de la historia de la ciudad de Madrid. Es un libro abierto esperando ser descubierto por aquel que pasea por sus avenidas, caminos y senderos seculares. 

Referencias:

Carmen del Moral
Ayuntamiento de Madrid
Wikipedia
bonvivantmadrid.wordpress.com
alfonsopinel.wordpress.com
barriosdemadrid.net
iraeuropa.net
rinconpatrimoniocultural.wordpress.com

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