Arquitectura, jardín y gravedad

T
Kg
g
CO2
Banner image

Fecha

2016-2019

Ubicación

Madrid (España)

Tipo

Residencial

Árboles

87

Superficie

3.500 m2

Estado

Construido

Desde la antigüedad, los arquitectos han trabajado con la luz para generar efectos y emociones tanto en el interior como el exterior de los edificios. En este sentido, el jardín ha sido siempre un lugar privilegiado para explorar estas relaciones, ya que la naturaleza y la luz son elementos fundamentales en su diseño. En la arquitectura contemporánea, la relación entre el espacio, la luz y la gravedad han ha hecho posible la exploración de nuevas formas y materiales. En este proyecto nuestro estudio ha desarrollado un jardín en base a todos estos conceptos.

La vivienda se sitúa en el centro de la parcela, permitiendo organizar el jardín en dos ámbitos claramente diferenciados: un espacio frontal de carácter más representativo y estético, y una zona posterior concebida como ámbito privado y doméstico. El conjunto se concibe como una secuencia de planos horizontales que dialogan con los volúmenes arquitectónicos, reforzando la relación entre arquitectura y topografía.

En la parte delantera se proyecta un jardín con árboles y especies de bajo consumo hídrico, priorizando el mantenimiento reducido sin renunciar a una imagen potente qeue cambia a lo largo del año. El bosque de Liquidambar styraciflua aporta verticalidad, ritmo y una marcada expresión estacional, convirtiéndose en uno de los elementos identitarios del conjunto. La iluminación de acceso refuerza el carácter escenográfico de esta fachada ajardinada. La zona posterior responde a un uso más íntimo y funcional. Aquí el diseño se articula en torno a una serie de terrazas que resuelven la acusada pendiente original de la parcela, una de las principales premisas del proyecto, por lo que se planteó un sistema de aterrazamientos que estabiliza el terreno mediante taludes vegetados, donde las plantaciones cumplen una doble función estructural y paisajística. 

En este ámbito se incorpora una piscina desbordante vinculada a una lámina de césped de dimensiones controladas, reducida a lo esencial para optimizar mantenimiento y consumo de agua. El programa se completa con una zona de frutales, huerto, solárium y un quincho totalmente equipado con barbacoa y cocina exterior, consolidando el jardín como una extensión activa de la vivienda. 

El jardín de David y Ana.jpg

SOBRE LA LUZ Y EL MOVIMIENTO

La relación entre la arquitectura y la naturaleza ha sido objeto de reflexión por parte de numerosos paisajistas y arquitectos. Durante el proceso de investigación previo al diseño se han analizado las entradas de luz de la vivienda y su evolución durante distintas estaciones del año y las distintas horas del día. Mediante el diseño de nuestro jardín somos capaces de controlar el efecto de esta luz sobre el edificio y sus habitantes, enfatizando la relación entre los distintos volúmenes y el exterior.

La elección de las especies vegetales también ha sido estudiada desde el punto de vista del movimiento para romper la rigidez del edificio y generar dinamismo en el jardín. La propuesta de incluir especies vegetales flexibles (Calamagrostis x acutiflora "Karl Foerster") que se balancean con la brisa, sobre una base verde compacta (Pittospurum tobira 'nana') crea una sensación de movimiento natural y fluido que asume el impacto del edificio en el entorno.

 

SENSACIÓN DE INGRAVIDEZ

Ante la monumentalidad del edificio, que parecía saturar el espacio de la parcela, sugerimos suspender la edificación treinta centímetros por encima del suelo del jardín. Esta decisión, que entrelaza lo estético con lo conceptual, transformó una estructura masiva en una aparentemente suspendida, aliviando la sensación de opresión y abriendo un diálogo nuevo entre el edificio y su entorno. Este acto de levitación arquitectónica se convierte en la piedra angular de nuestro diseño, redefiniendo la experiencia del usuario en este espacio.

El cordón perimetral de grava que rodea el edificio también contribuye a generar esta sensación. La grava evoca una sensación de solidez y estabilidad, lo que contrasta con la imagen del edificio flotando sobre el jardín.

SOBRE RICHARD SERRA 

Richard Serra considera la gravedad no solo como una fuerza física sino como un medio escultórico, invitando a una meditación sobre la permanencia y la transitoriedad. Sus obras, ancladas en un momento y en un lugar, nos incitan a reflexionar sobre la relación que tenemos con el espacio.

La gravedad, para Serra, es tanto un desafío técnico como un concepto filosófico. Al caminar alrededor y a través de sus obras, nos volvemos conscientes de nuestro propia existencia experimentando de primera mano la tensión ejercida por sus esculturas.

 

Inversion (Inversión) Richard Serra
Pieza 01: 119,5 x 100,5 x 85 cm / Pieza 02: 86,4 x 117 x 101,4 cm
museoreinasofia.es