Reflexiones desde Chillida Leku

En la Intersección del Arte y la Naturaleza: Reflexiones de Daniel Valera desde el Museo Chillida Leku

Banner image

Fecha

Agosto 2023

Tipo

Escritos

Como paisajistas, nuestra labor trasciende la mera disposición de elementos naturales; es un diálogo constante con la naturaleza y el legado cultural. Recientemente, visitamos el Museo Chillida Leku, un santuario donde el arte de Eduardo Chillida se funde con la naturaleza, ofreciéndonos una perspectiva única sobre esta interacción.

Al pasear por los jardines del museo, donde esculturas monumentales se yerguen entre hayas y robles, no pudimos evitar reflexionar sobre la relación simbiótica entre arte y naturaleza. Chillida, con sus obras de acero y granito, no solo transformó el paisaje sino que dialogó con él, invitándonos a reconsiderar nuestras propias prácticas como paisajistas.

Esta experiencia nos recordó un texto de Horacio Fernández, "Montañas y aguas", donde se explora la condición del paisajista como alguien que no solo observa sino que vive el paisaje. La idea de que los paisajistas deben sentir y experimentar la naturaleza antes de intentar recrearla en sus obras resuena profundamente con nuestra visita a Chillida Leku. Chillida, al igual que los paisajistas mencionados por Fernández, entendió que la creación artística es una autobiografía de experiencias y percepciones. Sus esculturas no son meros objetos colocados en un espacio, sino narrativas vivas que se integran y dialogan con su entorno.

El arte contemporáneo, en su más elevada expresión, es un diálogo con el espacio y el tiempo. Eduardo Chillida comprendía esto intrínsecamente, como se refleja en su obra y pensamientos. Su escultura no es una mera forma moldeada en el vacío, sino un acto de presencia, un encuentro con el límite, donde el espacio se convierte en el verdadero protagonista, y el tiempo, en su cómplice silencioso.

La escultura de Chillida es una invitación a explorar estos límites, a percibir el espacio no solo con la vista. Nos enseña que el vacío es un lienzo lleno de posibilidades. Este concepto se extiende al paisajismo, donde el diseño no se limita a organizar elementos naturales sino que busca orquestar una experiencia completa, en la que cada camino, cada elemento de agua y cada árbol resuenan con la historia y la cultura del lugar. 

Inspirados por Chillida, vemos el paisajismo no solo como una disciplina técnica sino como una práctica artística y filosófica. Buscamos diseñar espacios que reflejen la complejidad, la belleza y la profundidad del paisaje natural y humano. El paisajismo, al igual que la escultura, tiene la capacidad de transformar el vacío en espacio vivido.

Como diseñadores de jardines, nos sentimos inspirados a llevar esta filosofía a nuestros propios proyectos. La visita al Museo Chillida Leku nos ha recordado que el paisajismo, al igual que el arte, es una forma de comunicación con el territorio y con nuestra cultura. Nos llevamos de este lugar no solo inspiración, sino también un renovado compromiso para con nuestros proyectos, buscando siempre ese diálogo entre lo natural y lo creado por el hombre.

 

Inspirados por Chillida, vemos el paisajismo no solo como una disciplina técnica sino como una práctica artística y filosófica.