celosía de madera en jardín daniel valera
celosía de aluminio en jardín de Daniel Valera
zona de descanso con valle en jardín de Daniel Valera
celosía metálica diseñada por Daniel Valera
Valla en Hotel Villamarrón

La valla en el jardín

En esencia, una valla es un elemento vertical que separa un espacio de otro impidiendo  el acceso y en la actualidad un elemento indispensable en nuestros jardines. Se han diseñado innumerables vallas, cada cual según las necesidades prácticas y el gusto estético de cada cultura.

La importancia de este elemento en el jardín puede pasar desapercibida al ser tan cotidiano, sin embargo se trata nada menos del elemento que dio origen al propio jardín hace miles de años. Ante las fuerza adversas de la naturaleza, el hombre primitivo separó el país salvaje de su mundo con este sencillo elemento, sintiéndose protegido, vestido por la arquitectura, y albergo en este recinto plantas y animales, dando origen al primer jardín. La valla es lo que delimita el mundo domesticado por el hombre, diseñado a su voluntad.

Otra referencia curiosa para comprender la importancia de este elemento en nuestros jardines es la palabra paraíso, que proviene de la palabra persa pairi–daeza, que significa cercado, espacio cerrado, y hacía alusión en los jardines persas a espacios delimitados por un cerramiento que desbordaban en su interior flores y frutos en cuadros de plantación divididos por dos ejes de agua. Tras conocer estos jardines la cultura griega adopto esta palabra para referirse al cielo, lugar del gozo eterno que imaginaban con el aspecto de este jardín. Incluso la propia palabra jardín hace alusión a esto, proviene de gart que significa vallado, o huerto.

En Dstudio somos conscientes de la importancia de este elemento dentro de nuestros proyectos pues un buen cerramiento o valla no solo debe ofrecer seguridad y fijar los límites de un jardín sino que puede integrarse de manera directa en el diseño de un espacio. En algunas ocasiones hemos querido ir un paso más allá y arrebatar a la valla su función original para promover distintos usos y efectos de este elemento dentro de un jardín, reinterpretándo el concepto original de valla e integrándolo como elemento principal del diseño

A la hora de pensar en un nuevo diseño para una valla es interesante conocer en primer lugar qué función cumplirá. Dentro de un jardín, una valla puede servir para distintos usos:

  1. Definir el espacio: generar la sensación de recogimiento, privacidad y protección.
  2. Generar pantallas visuales: para cubrir otros elementos que no aportan a la belleza del lugar
  3. Zonificar los usos: a veces es necesario ubicar zonas con usos incompatibles juntas, como una estancia para leer y un aparcamiento, una valla permite que ambos espacios funcionen sin perturbar al otro
  4. Regular el microclima: estos planos verticales protegen del sol, al generar sombra, y del viento, al interponerse entre el espacio y la corriente de aire, creando un ambiente confortable.
  5. Unificar elementos heterogéneos: si se disponen cerca distintos elementos, como plantas, macetas, esculturas y lámparas, puede generar confusión al mirarlo. Una valla puede unificar estos elementos visualmente al servir de lienzo donde estos se proyectan, relacionándose todos a un mismo elemento.

Una vez que hemos determinado qué función cumplirá nuestra valla es preciso reflexionar sobre algunas cualidades del diseño que deseamos: su material, altura y transparencia. El material definirá la durabilidad, la estética general, y la dureza o el peso visual de este plano vertical. La altura determinará que vistas se cubren, cuánta sombra generará e incluso el uso que se podrá dar a la valla, como pared vertical o como asiento corrido. La transparencia del material se refiere a la permeabilidad visual entre los espacios divididos, esto definirá el grado de privacidad de cada zona y puede usarse para revelar el jardín paulatinamente, generando curiosidad al descubrir el jardín en escenas sorpresivas.

 

-- Daniel Valera